Tortillita de camarones
Lo primero que hay que hacer es picar
la cebolleta en trozos pequeños y el perejil que debe quedar en
trozos más grandes. En un recipiente se añade la harina. Se echan
los camarones enteros, incluida la cabeza. En la fórmula original se
utilizan vivos.
Por último, incorporamos el agua. En
este caso agua del grifo, que está a temperatura muy fría. Mejor
tenerla en el frigorífico hasta el momento de usarla. Ir añadiendo
agua a la masa hasta obtener una textura parecida a la de un yogur
cuando lo movemos con una cuchara. Por último, incorporamos la sal.
Una vez que la masa esté lista ponemos una sartén al fuego. El
aceite debe estar bien caliente, como cuando preparamos pescado
frito.
Sangre en tomate
Una vez lista la salsa de tomate se corta la sangre en rodajas como
de medio dedo de gordas. El resto de las cebollas (tres), se pelan y
se pican a cuadrados pequeños, al igual que los tres dientes de ajos
que nos quedaban. Se ponen otras cuatro o cinco cucharadas de aceite
en una sartén. Se añade la cebolla y a fuego medio se va pochando
hasta que quede un poco dorada. Se añade entonces la sangre y se le
dan unas vueltas hasta que quede también un poco dorada. Se
incorpora el tomate a la sartén donde están las cebolla y la sangre
y se deja hacer todo junto como un cuarto de hora a fuego suave.
Potaje de
tagarninas
Poner la noche
anterior a hacer el potaje las legumbres en remojo con agua templada.
Por la mañana quitarles el agua y ponerlas a hervir en una olla
express con la cabeza de ajo entera, sin pelar, sal, un poco de
aceite de oliva virgen exta y agua que las cubra bien. Dejarlas hacer
en la olla a presión una hora, hasta que se pongan tiernas.
Las tagarninas,
tallos de una planta silvestre, se suelen ya limpias y
troceadas. Se las lava para quitar los restos de tierra que aún
puedan tener.Se pone una sartén con aceite de oliva, a fuego medio,
y se incorporan las tagarninas. Se refrien y cuando estén tiernas se
le añade el pimentón, sal, pimienta blanca y las patatas cortadas a
taquitos. Se le incoporan también las legumbres, escurridas del agua
en que cocieron y sin la cabeza de ajo. Se cubre con agua y se pone a
cocer.
En una sarten
freimos con un par de cucharadas de aceite el pan. Cuando esté frito
lo ponemos en un mortero con el comino y la matalauva y las ñoras.
Majar hasta que quede todo triturado e incorporarlo al guiso.
Se deja hervir
el conjunto una media hora, hasta que las patatas estén tiernas.
Cuando falten unos cinco minutos para servirlo se le incorpora la
morcilla partida a rodajas. Se deja reposar y se sirve caliente. La
salsa debe quedar cremosa.

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